En el encuentro de subUR celebrado el pasado mes de septiembre caminamos la periferia guiados por Cuntactio, desde Vallecas pasando por el yacimiento de La Gavia hasta Villaverde. Aquí dejamos algunas instantáneas del recorrido.
En el encuentro de subUR celebrado el pasado mes de septiembre caminamos la periferia guiados por Cuntactio, desde Vallecas pasando por el yacimiento de La Gavia hasta Villaverde. Aquí dejamos algunas instantáneas del recorrido.
Del 6 al 26 de setiembre, urbanacción continúa con su trabajo en torno a la condición sub-metropolitana de la periferia madrileña que comenzó el año pasado bajo el nombre de subUR.
En una estrategia como de tejer ganchillo, retomamos la producción realizada el otoño pasado con una exposición que recopila los materiales generados en los cuatro talleres propuestos en 2010 para avanzar con la discusión en torno a las condiciones de borde, la memoria y la naturaleza en y de los espacios suburbiales con tres días de seminario que contarán con la presencia de invitados internacionales que debatirán estas cuestiones junto a algunos de los participantes en los talleres del año pasado.
Programa
6 de septiembre 19:00h
Entreplanta de La Casa Encendida
Inauguración de la exposición subUR. Contenido: Estrategias de ocupación vegetal (Laura Jeschke y Katy Svalve), Mapear la memoria (Otro Habitat), el Viaje extravagante (Cunctatio -Susana Velasco y Rafael Sánchez- Mateos Paniagua y Diego López Calvín) y MAD#sub (Sitesize).
22 de septiembre 19:00h
Aulas de la segunda planta
Conferencia y mesa redonda con Marc Schoonderbeek, coordinador del grupo de investigación sobre Border Conditions en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Delft (Holanda) y los promotores de Cunctatio, Susana Velasco y Rafael Sánchez- Mateos Paniagua.
23 de septiembre 19:00h
Aulas de la segunda planta
Mesa redonda con Lorenzo Romito y Giulia Fiocca, del colecvtivo romano Stalker/Osservatorio Nomade que levan tres años desarrollando el proyecto Primavera Romana y Elvira Pujol y Joan Vila-Puig, de la plataforma de proyectos colaborativos Sitesize.
24 de septiembre 10:00h – 16:00 h
Viaje a la periferia de Madrid, con la presencia de Cunctatio, Sitesize, Marc Schoonderbeek, Lorenzo Romito y Giulia Fiocca.
Presentación del taller MAD#sub en Traficantes de sueños
Viernes 19 de noviembre a las 19 horas
c/Embajadores 35, local 6
<Metro> Tirso de Molina, Lavapiés
¿Cómo cambia la ciudad? ¿cómo reaccionamos los habitantes a las transformaciones de nuestro entorno? El Grup de Treball de Perifèries Urbanes de l’Institut Català d’Antropologia, pretende buscar formas de abordar las dinámicas de modificación del paisaje humano que acompañan las transformaciones del paisaje urbano, es decir, las ciudades. Estando allí, en las periferias, es decir lejos de los centros de poder; creando vínculos nuevos con sus habitantes; intentando comprender, explicar, describir, siempre en dirección de una aplicación práctica y pública del conocimiento.
Etiquetas: periferias, suburbios
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Fax : (+34)916919186
Una bella ciudad jardín, lo que los urbanistas habían soñado hacer durante siglos. Habían eliminado de un plumazo todas las pesadillas de la ciudad. –Como los crímenes callejeros, los atascos de tráfico…
–Esas eran irritaciones menores. De los verdaderos problemas no se habla en los folletos, y eso es lo preocupante. Nos guste o no, el futuro será como Edén Olimpia. Ya hay cientos de complejos industriales y científicos por todo el mundo. La mayor parte de nosotros, o la mayoría de los profesionales, al menos, pasará toda la vida laboral en ellos. Pero todos tienen el mismo defecto.
–¿Demasiado ocio?
–No demasiado trabajo. –Penrose flexionó los brazos y volvió a dejarlos caer.–El trabajo domina la vida en Edén -Olimpia y deja afuera todo lo demás. El gran engaño del siglo veinte ha sido el sueño de una sociedad del ocio. Ahora el trabajo es la nueva forma del ocio. La gente ambiciosa y con talento trabaja más duro y por más tiempo de lo que ha trabajado nunca. El trabajo se convierte en la razón de su vida. Los hombres y mujeres que manejan estas grandes compañías tienen que concentrarse todo el tiempo en la tarea que les espera, a toda hora del día. Lo que menos les interesa es la diversión.
–¿Es que la mente activa no necesita reposo? Me cuesta aceptarlo.
–No tiene por qué. El trabajo creativo genera su propia diversión. Si usted está preparando la patente de un nuevo gen o diseñando una catedral en San Pablo, ¿para qué perder el tiempo pegándole a una pelota de goma para hacer que pase sobre una red?
–Los hijos podrán hacerlo por ellos.
–Siempre y cuando tengan hijos. Lamentablemente, la ciudad corporativa de hoy es muy talentosa, adulta pero sin prole. Fíjese en Edén-Olimpia: no hay actividades de recreación, ni vida comunitaria, ni reuniones sociales. ¿A cuántas fiestas lo invitaron en los últimos meses?
–No me acuerdo, a muy pocas.
–Practicamente a ninguna, si hace memoria. En Edén-Olimpia, la gente no tiene tiempo para emborracharse con los amigos, para serle infiel a la novia o pelearse con ella; no hay tiempo para adulterios o para codiciar la mujer del vecino. Ni siquiera hay tiempo para la amistad. Nadie tiene energía para gastarla en iras, celos, prejuicios raciales ni en las posteriores reflexiones. Tampoco existen las tensiones sociales que nos obligan a reconocer las fuerzas y debilidades de los otros, nuestras obligaciones hacia ellos o nuestros sentimientos de dependencia. En Edén-Olimpia no hay intercambios de ninguna clase, ni transacciones emocionales que nos den la pauta de quienes somos.
–Pero usted se siente a gusto aquí –dije en tono de broma–. Después de todo, éste es el nuevo paraíso. ¿Qué importa el resto?
–Pues ojalá que si importe. –Penrose encajó mi provocación y me mostró los dientes con una sonrisa. –Hay que conservar el orden social, sobre todo cuando las élites están de por medio. El gran defecto de Edén-Olimpia es que no hay ninguna necesidad de una moral individual. Miles de personas viven y trabajan aquí sin tomar una sola decisión sobre lo que está bien o mal. El orden moral está incorporado a sus vidas como el límite de velocidad o los sistemas de seguridad.
(…)
Lugares como Edén-Olimpia son terreno fértil para cualquier mesías resentido. Los Adolf Hitler y Pol Pot del futuro ya no vendrán del desierto, sino de centros comerciales y complejos industriales corporativos.
–¿No son acaso lo mismo? ¿No es Edén-Olimpia una especie de Sinaí con aire acondicionado?
–Así es –dijo Penrose, dando signos de aprobación como si yo fuera el alumno atento en la primera fila de su clase–. Veo que nos entendemos, Paul. Quiero que la gente se reúna, no que se aísle en sus enclaves. No hay comunidad más cerrada que un ser humano con la mente cerrada. Estamos creando una nueva raza de desarraigados, de exiliados internos sin vínculos humanos pero con inmenso poder. Es esta nueva clase la que controla el planeta. Para tener éxito en Edén -Olimpia hay que poseer dominio de sí mismo e inteligencia, virtudes que no se encuentran con frecuencia. Es gente que no admite debilidades ni se permite fallar. Cuando llegan aquí están más saludables que nunca, no toman drogas y el vaso de vino que se sirven para la cena no es más que un rito social, como la pila bautismal o la platería de la familia.
–Pero después aparecen los problemas.
Super-Cannes, J.G. Ballard (2000)
La gente que vive en ellos es extraña y hermosa. Los suburbios de la clase obrera son hermosos y extraños como ciudades de otros planetas. Como ciudades alienígenas de ciudades y torres. Sus colores son luminosos y agradables. Los suburbios de la clase obrera parecen construcciones de culturas alienígenas tal como eran antes de que los eones las destruyeran y sus culturas se extinguieran por completo y el polvo y las tormentas sepultaran sus ruinas. Los suburbios de la clase obrera no se parecen a nada de este planeta. Sus avenidas son amplias y espaciosas y soleadas. Sus parque públicos son estallidos de vida. Sus pasos subterráneos son entradas a minas fabulosas. Sus edificios son monolitos orgullosos. Son torres del homenaje. Son monumentos a la grandeza de la raza que los construyó. Y los inmensos complejos de torres de apartamentos de protección oficial. Torres como monolitos. Torres como observatorios celestes. Nunca la humanidad creó monumentos como los parques de protección oficial. Sus torres se yerguen con orgullo. Desafiando a los elementos. Desafiando al viento y a la lluvia. Sus miles de ventanas idénticas resplandecen como soles. Los suburbios de la clase obrera resplandecen como soles. Los suburbios de la clase obrera son luminosos y blancos y le hacen a uno caminar cubriéndose los ojos con la mano. Guiñando los ojos y bajando la cabeza igual que uno guiña los ojos y baja la cabeza ante un dios. Algunos edificios están rematados por rótulos luminosos y otros no. Parques de apartamentos que parecen circuitos de microchips a escala planetaria. Parques de apartamentos que son como maquetas colosales de parques de apartamentos. Las franquicias son los templos de los suburbios de la clase obrera. Cada franquicia pertenece a un dios. Los habitantes de los suburbios de la clase obrera salen de ellas con los rostros resplandecientes de felicidad. Cuando la Tierra sea un desierto helado y la humanidad se haya extinguido y probablemente se hayan extinguido también las especies que la sucederán, los suburbios de la clase obrera seguirán en pie. Cubiertos del polvo de las tormentas cósmicas. Con extraños nidos de especies futuras en lo alto de sus torres. Con agujeros en las paredes y cráteres allí donde hayan impactado los meteoritos. Los suburbios de la clase obrera son el final de todo. Son el apogeo de la humanidad y son su tumba. Son el mausoleo de la especie.
Los ríos perdidos de Londres, Javier Calvo (Barcelona, 2005)
Etiquetas: clase obrera, homenaje, suburbios